sábado, 10 de octubre de 2009

Mi aventura de ser docente

El texto "la aventura de ser maestro" de José M. Esteve, me llevó a reflexionar desde mis inicios como docente hasta la actualidad; justamente el caso compartido con el autor es el aprender a ser profesores por ensayo y error; el miedo a enfrentarme ante el grupo no por carencia de conocimientos, más bien de no utilizar la técnica didáctica acorde para atraer la atención y motivar el interés por la asignatura, creo que mi temor era el tener una clase monótona, pasiva e irrelevante; con el paso del tiempo y a partir de la necesidad de no repetir clases tradicionales, asumí el compromiso de allegarme de material para poder emplearlo en clase.
Otro de los problemas son los contenidos del programa de la asignatura algunos temas son obsoletos, de ahí que uno como profesor debe tomar la iniciativa de impartir los temas que les serán útiles aún cuando no estén contemplados.
Las negociaciones con los alumnos de la forma de trabajo, de las reglas de conducta a seguir en el salón son importantes, ya que ellos no lo visualizan como imposición, sino más bien el hacerlos partícipes en la disciplina a seguir, para que ellos respeten los limites y exista un ambiente cordial en clase; de ahí surge la comunicación que pueda uno entablar con los alumnos.
Después de leer el texto recordé que cierta ocasión en reunión de academia del plantel, llegue a externar mi molestia del bajo nivel de conocimientos de los alumnos de primer semestre poseían, obviamente la respuesta fue pues tú debes entregar resultados favorables, por lo que decidí jamás quejarme al respecto y optar por utilizar el método de hacer que los alumnos pensaran a través de preguntas para motivarlos a que interesarse por aprender y de correlacionar lo aprendido en clase con su vida cotidiana, pero es un tanto difícil lograrlo.
Personalmente la docencia es una satisfacción aún con sus dificultades, el tiempo extra empleado, es un continuo aprendizaje de ambas partes (profesor-alumno y viceversa) y algo que no debemos olvidar es que estamos prestando un servicio, que trabajamos con personas y que debemos tratarlas bien, no perder la comunicación y procurar contribuir con su formación porque finalmente son los jueces que determinarán si estamos haciendo bien nuestro trabajo y es un halago el recibir su reconocimiento.

1 comentario:

  1. el modelo por competencias si bien abarca los modelos que mencionas creo puede ser mas flexible e incluyente ya que las teorias del la educación viven un proceso evolutivo que no necesariamente las niega

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