Inicialmente jamás pasó por mi mente dedicarme a la docencia; de hecho me rehusé en algunas ocasiones que hubo oportunidad de ingresar a colaborar como profesora. Las razones fueron infinitas el miedo o resistencia a enfrentarme a un grupo y el no saber como transmitir los conocimientos al igual que no tener la dedicación ni paciencia para con los alumnos, por lo que decidí ejercer mi profesión de psicóloga.
Aún cuando trabajé en escuelas a nivel preescolar, mi labor era solamente atención a problemas de lenguaje, aprendizaje y problemas de conducta, pero jamás dar clases. En un periodo que me encontraba sin trabajo surgió la opción de ocupar el puesto de orientadora en el COBAEM 09 Huixquilucan, por lo que decidí aceptarlo en mi afán de continuar trabajando ya que me había desesperado de no encontrar trabajo, pero sucede que dentro de mis labores estaba el impartir clase de orientación educativa, por lo que me dije si el empleo viene con lo que tanto he estado evitando, pues este es el momento de probar si de verdad no me agrada, por lo que me preparé desde consultar el temario, programar las actividades y materiales atractivos para la asignatura; en sí no me resultaba difícil de poder impartir los contenidos, puesto que estaba muy relacionado con mi profesión.
Obviamente a pesar de que tenía mis temores de verme expuesta frente a los adolescentes trate de controlarme y conforme transcurría la clase, fui tomando más confianza en mí misma, me agradó trabajar con los adolescentes ya que cuando uno observa que ellos logran aprender de la asignatura es muy satisfactorio y motivante para continuar como docente; esta actividad la desarrollé por espacio de dos semestres; ya que me surgió una propuesta de empleo mejor remunerado con menos horas de permanencia en un solo lugar, que tenía en ese momento como orientadora, por lo que decidí renunciar al plantel.
Pero después de aproximadamente dos años y medio de estar trabajando; nuevamente me vi en situación de desempleo, así que regresé al plantel, pero en esta ocasión solamente como profesora, por lo que decidí quedarme, primero por que no iba a permanecer más de 9 horas diarias en el plantel y el sueldo era el mismo que cuando estaba laborando como orientadora y docente a la vez, pero en esta ocasión con 21 horas a la semana distribuidos en los cinco días; así que me agradó no solo por este aspecto sino por volver a trabajar con los adolescentes y de alguna manera la psicología la seguiría aplicando; ya que desde mi punto de vista quienes trabajan con adolescentes deben estar actualizados en técnicas de aprendizaje, en el conocimiento de diversas teorías del aprendizaje para poder adaptarlas a la situación de los alumnos y en tecnología ya que para ellos es una herramienta que manejan a la perfección . Hasta la fecha he permanecido en el plantel, con la firme intención de compartir en la medida de lo posible los conocimientos con los alumnos y viceversa, para mi el ser profesora me ha significado una gran responsabilidad e implica mucho trabajo, hay quienes piensan que el ser docente es de lo más sencillo y descansado, pero resulta que tu labor no queda en el aula sino fuera de ella ; esto es continuar preparando clase, materiales, dinámicas para que sea divertido e interesante a los alumnos, así como calificar exámenes, revisar trabajos, asignar escala en fin son varias actividades y en cuanto al sueldo percibido es poco significativo para todo lo anteriormente citado.
Pienso que la persona que se dedique a la docencia es por “amor al arte” ya que la única satisfacción es ver cómo van progresando los alumnos en cuanto al logro de su aprendizaje; al igual de que van asimilando y practicando ciertas actitudes y conductas que a futuro les ayudarán a formarse como personas íntegras, responsables y disciplinadas en concluir lo que ellos inicien; ya sea a nivel universitario, en el trabajo y como integrantes de una sociedad. De pronto encontrarte con ex alumnos y saber que en cierta forma contribuiste con su formación académica y que ellos te lo mencionen es un gran pago.
El inconveniente que observo en esta práctica docente es que por problemas familiares, embarazos no planeados o problemas económicos los alumnos que uno visualiza tienen un buen futuro profesional deserten, es cuando me genera cierta insatisfacción de no poder hacer algo por el alumno, aún cuando utilizo mi profesión para orientarlos y que ellos decidan lo que en su momento y acorde a sus circunstancias ellos consideren que es lo mejor. Otro aspecto es cuando no hay motivación por parte de ellos a seguir preparándose a pesar de que sus condiciones son favorables es cuando pienso que el ser profesora no solo es transmitir conocimientos sino una responsabilidad en la que muchas ocasiones es un trabajo conjunto con el alumno, familia, profesores y autoridades del plantel.
Pienso que el replantear la educación en México es una oportunidad para generar personas independientes, con pensamiento crítico, analítico y científico; para que puedan desempeñarse en cualquier ámbito que ellos elijan y que México a futuro sea un país de primer mundo en donde no haya dependencia científica y tecnológica con otros países por lo que como docentes hay que iniciar a promover en el alumno el desarrollo de ciertas conocimientos, habilidades y actitudes para que pueda enfrentar las exigencias de la globalización.
viernes, 9 de octubre de 2009
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Que bueno que eres maestra y orientadora. El trabajo que haces es muy importante, ya que somos pocos los docentes que tenemos herramientas de la psicología para poder tratar a veces, asuntos tan importantes que tienen nuestros alumnos. Sobretodo cuando tenemos las tutorías personalizadas, hay cuestiones muy delicadas que tratar con cada alumno.
ResponderEliminarSaludos.
Atte Gabriel Villamil